El Consejo de Ministros ordinario puede aprobar mañana unos decretos de vivienda similares a los que tumbó el Congreso este viernes, aunque no exactamente los mismos ya que aún se trabaja en la Moncloa para ver cuál será la redacción final. La idea con la que trabaja el Gobierno es la de que estos decretos se convaliden en la Diputación Permanente, donde ahora el voto de Junts es irrelevante. Si el PNV mantiene su voto, podría salir adelante el llamado “decreto Maricarmen”, que impide los desahucios de personas vulnerables, pero no el segundo, el que haría permanentes los contratos de alquiler.
El Ejecutivo necesita 35 votos, que dan la mayoría absoluta de los 69 que componen ese órgano, más reducido que el pleno y pensado para decidir en lugar de este fuera de los periodos de sesiones o cuando las Cortes están disueltas. El PSOE tiene 25 y Sumar 6, así que le faltarían cuatro para alcanzar la mayoría. Bastaría con que votaran a favor EH Bildu, ERC, Podemos y PNV, que ya apoyaron el primero de los decretos en el Congreso, para que saliera adelante. El rechazo de Junts sería irrelevante aquí. El que, en principio, sí decaería es el segundo decreto, por la oposición del PNV.
La Diputación Permanente es el órgano que mantiene viva la actividad parlamentaria entre legislaturas. Su función natural es despachar asuntos de urgencia. En este sentido, habrá quien sostenga que la DP está para lo urgente y que un Real Decreto Ley de Vivienda lo es.

